Cuando uno está planeando y organizando sus asuntos legales, especialmente cuando hay herederos de bienes o dinero, uno puede elegir entre un testamento y un fideicomiso de vida.

Los dos tienen el propósito de ayudar a mantener el orden en el momento en el cual la transferencia de herencia ocurre, pero funcionan de maneras diferentes. Para saber cuál de los dos documentos es más compatible con lo que uno necesita, le mostramos unas comparaciones entre estos para entender mejor los puntos importantes que pueden hacer la diferencia.

Un fideicomiso de vida es recomendable si quiere mantener su información privada

La primera diferencia entre las dos que uno debe saber sería que un fideicomiso de vida no tiene que pasar por el proceso de legalización, mientras que la legalización de un testamento es el proceso por el cual los documentos legales son revisados por un juez después de que uno fallece.

Puede ser un proceso muy largo y a veces un poco desordenado debido a que, en algunas ocasiones, alguien siente que el juez que está a cargo del caso no esté trabajando a su favor. Por esta razón o cualquier otra, si alguien desea evitar este proceso, elegiría crear un fideicomiso de vida para asegurarse que el proceso sea más fluido y se evite tiempo en la corte.

Otro detalle que puede hacer una gran diferencia sería el tema de la privacidad. Después de que uno fallese, un testamento se convierte en un documento que es accesible al público. Mientras que un fideicomiso de vida no pasa por este proceso y la información que este contiene será compartido con su abogado y los que sean mencionados en el documento. Como sabe, estos documentos son extremadamente detallados y pueden tener información que podrían incomodar a uno o varios miembros de su familia si el contenido de los mismos fueran públicos en el futuro.

Con el testamento puede asignar un tutor para sus hijos

Un dato interesante del fideicomiso de vida es que por la manera en la cual están estructurados, no tienen el poder de asignar un nuevo tutor para la tutela de los hijos del sujeto que creó el documento. Esto solo se lo puede hacer a través de un testamento. Algunos padres eligen crear uno por el simple hecho de que pueden delegar tutores nuevos a sus hijos en caso de que ellos fallezcan.

Otra diferencia importante entre un testamento y un fideicomiso de vida es que los primeros son documentos más simples de escribir y que no requieren de un lenguaje técnico, mientras que los segundos son un poco más complejos porque debe describir los deberes del administrador del mismo.

Es muy útil saber que hay diferentes opciones para organizar sus financias y bienes raíces para cuando llegue el tiempo de trasladárselos a otro familiar o amistad. Uno debe saber que al final del día el propósito de ambos documentos es facilitar el proceso de la herencia y pensar bien qué expectativas tiene de sus documentos legales en varios aspectos para elegir el que mejor abarque sus intereses personales y el de sus seres queridos.